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Ministerio de
Evangelismo
por Internet
Amado Pereda
Evangelizador.
Los llamados para llevar la Palabra de Dios a todas las personas que no saben que es el evangelio son los predicadores del evangelio o de las buenas nuevas; todos los discípulos de Jesús participaron en el ministerio público de declarar las buenas nuevas y, por lo tanto, fueron evangelizadores.
Todos los cristianos reciben la comisión de ser evangelizadores de las buenas nuevas y, en consecuencia, predicar a otras personas, en este ministerio Cristo escogió a grandes hombres que entrego a la congregación cuando él ascendió a los cielos: “Y dio algunos como apóstoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros,”. El trabajo específico de estos evangelizadores era la obra misional. Ellos abrirían a menudo nuevos campos en lugares donde anteriormente no se había predicado; los evangelizadores preceden a los pastores y a los maestros, porque, después de haber predicado las buenas nuevas y haber hecho discípulos, los pastores y maestros continúan la obra de edificación. No obstante, todos los cristianos están comisionados y obligados a ser evangelizadores donde sea que se encuentren, predicando las buenas nuevas a hombres de toda clase.
A fin de ser usados por Dios para hacer discípulos, tenemos que estar dispuestos a pagar un precio, y es un ministerio costoso por la cantidad de tiempo que lleva; tenemos que estar siempre a disposición. Lleva tiempo estar con una persona que estamos capacitando, también lleva tiempo cuando se esta viajando; y lleva tiempo hacer las cosas que la convertiría en un discípulo reproductor. Nuestro tiempo no será nuestro, tenemos que estar a disposición de aquellos a quienes Dios nos ha llamado a ayudar. El ministerio de seguimiento y asimilación no es de la clase que recibe publicidad en el boletín de la iglesia. Tampoco el sobre de la ofrenda tiene un cuadro donde marcarlo. Discipular ha sido por lo general una obra sin reconocimiento en el reino de Dios.
Somos siervos de aquellos a quienes tenemos la intención de ayudar, tenemos que suplir las necesidades de aquellos que Dios ha escogido que ayudemos. Y esto significa dejar la televisión durante nuestro programa favorito cuando se recibe un pedido de ayuda de la persona a quien se esta capacitando; suplimos estas necesidades según las condiciones de Dios, no las nuestras. Somos siervos del cuerpo de Cristo; algunos en quienes hemos invertido su vida nos darán la espalda y se apartaran. Otros pueden aun sentir resentimiento hacia el discipulador, aun otros llegaran hasta un punto en el discipulado y no avanzaran mas. Todos estos lastimaran; no debemos desalentarnos por este costo del llamado porque algunos de esos que se quedan en el camino tarde o temprano volverán y querrán retomar la senda de Cristo. Otros, ciertamente, están mejor por la ayuda recibida que si no la hubieran recibido.
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